RECONOCIMIENTO DEL DIARIO EL DIA A JORGE RAU

Platenses que cumplieron el sueño de tener museo propio
Son particulares que decidieron mostrar sus colecciones al público.
Hoy son algunas de las atracciones turísticas de la Ciudad

El coleccionismo es una actividad con una gran cantidad de adeptos en
la Región, una afición privada que en algunos casos impulsó la
creación de valiosos museos que se abren al público para exponer los
más variados objetos con los que se puede recrear un segmento de la
historia local. El tango y el automovilismo son dos de las grandes
pasiones que encuentran un lugar testimonial en La Plata; en ese
contexto, se destacan el Museo del Tango Platense, surgido en la
década de los ’70 por la iniciativa de un grupo de personas que hacía
un programa de radio y el Museo del Automóvil, un proyecto de los
hermanos Rau que se concretó en el edificio de lo que fue una de las
primeras iglesias de la Región.

Antes de convertirse en el Museo del Auto, el salón ubicado en calle 1
entre 34 y 35, fue un sueño que se gestó en la infancia de los
hermanos Jorge y Cecilio Rau. Por eso al llegar al edificio no es
extraño toparse con el cartel que dice “La diferencia entre un hombre
y un niño está en el tamaño de sus juguetes” y, más allá de los lazos
de sangre, la vida también los unió en la pasión por el coleccionismo,
los autos y los elementos vinculados a su historia.

El Ford T 1927 fue el primero de una larga lista de tesoros que
conforman la colección. Después los hermanos siguieron en la búsqueda
de objetos, accesorios y surtidores de combustible -hay unos 32-,
elementos por los que Cecilio sentía una verdadera atracción.
“Trabajamos durante 22 años para abrir el museo, pero lamentablemente
mi hermano falleció un tiempo antes de inaugurarlo. Todo lo que
conforma este espacio fue buscado minuciosamente”, aseguró Jorge.

Para darse cuenta de eso, alcanza con levantar la mirada y ver la
artística puerta que perteneció al teatro Odeón de capital federal o
apreciar el art nouveau de la que se encuentra frente a la boletería,
adquirida antes de que se demoliera el reconocido restaurante El
Tropezón, famoso por el puchero de gallina que inspiró la letra del
popular tango. http://www.eldia.com.ar/edis/20120415/laciudad3.htm

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