DE BUENOS AIRES A SANTIAGO DE CHILE SIN ESCALAS (CUARTA Y ULTIMA PARTE)

Llego el final de esta apasionante historia, y vamos a ver que las personas que no se rinden ante los hechos contrarios a sus intereses, muy a menudo suelen obtener, en base a convicción y perseverancia lo que desean. Así lo vamos a comprobar en esta ultima entrega.

“Creì haber destrozado integramente el tren delantero. En breves minutos nos dimos cuenta de que apenas habìamos sufrido la rotura de una rueda, torcedura del eje, barra de la direcciòn, etc, etc…” (…)

“Pero el coche caminaba en esas condiciones. Dimos algunos golpes de martillo, cambiamos la rueda y seguimos hasta Rufino, donde hicimos avisar por teléfono al control de general Lavalle, para que nos esperasen con mecánicos para corregir rápidamente los desperfectos.”

“No era fácil guiar el coche en esas condiciones y lanzarlo a mayor velocidad, afortunadamente, llegamos al lugar indicado en donde nos estaban esperando los mecánicos. Eran más de las 07:30, y con gatos hidráulicos se hizo un arreglo provisorio, en el que perdimos unos 15 minutos, avisándose por teléfono a su vez a Mendoza, para que tuvieran todos los elementos listos para completar el arreglo.”

“Grandes precauciones tuve que tomar, por las torceduras ocasionadas por los golpes recibidos en la zanja, por aquel deslizamiento. El coche no respondía en los virajes a la maniobra, y tenia una fuerte tendencia a salir de su línea. En cambio, aprovechaba las rectas y descontaba en algo los retrasos, continuando matemáticamente con un rendimiento estupendo del motor, sin necesidad de ninguna clase de detenciones, gracias a los tanques suplementarios que habíamos colocado en la parte trasera de la coupè.”

“En cuanto al lubricante, ya habìa comprobado que el coche no hacìa ningùn consumo, de tal manera, que llegamos a Mendoza con la mayor eficiencia del motor. Entramos a la estaciòn de servicio Ford, y una forzosa detenciòn de 25 minutos, fue suficiente para dejar todo el tren delantero en condiciones òptimas para afrontar la cordillera.”

“En cada uno de los puestos designados, cruzàbamos matemàticamente dentro de lo previsto, para llegar con una ventaja de 20 a 30 minutos a Santiago de Chile.” (…)

“A 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, donde hacìa un intenso frio, nosotros, encerrados dentro del convertible coupè, no lo sentiamos en absoluto.(…) Terminada la ascenciòn de la cordillera, no dejè de sentir un gran alivio, por cuanto de bajada, en el peor de los casos, sin motor, se camina lo mismo, o por lo menos, el trabajo que este desarrolla es menor. Sin embargo, esto es para casos de emergencia y yo, en las bajadas de Los Andes exijì al motor mas a fondo que nunca.”

“1 hora con 26 minutos durò el descenso, desde los 4.000 metros hasta la planicie. Lo hice siempre en segunda velocidad, en especial , para el aprovechamiento màximo de las pequeñas rectas, pasando por Rio Blanco, son rectas que invitan a correr, a pesar de que bordean un enorme precipicio, que en algunos lados, mide mas de 200 metros”.

“Llevando el coche en segunda velocidad, lograba una marcha continua de 70 a 80 km/h. En las curvas, con sòlo levantar el acelerador, obtenìa una mayor maniobra y me servìa tambièn, a frenar con mas seguridad, en los casos en que tropezàbamos con arrieros y otros impedimentos que de improviso, aparecìan en algunos recodos.”

“Nuestra llegada a Los Andes fue con precisiòn matemàtica, a la hora prefijada, a las 21:00. Ya entre Los Andes y Santiago, quedaba por salvar la Cuesta de Chacabuco, que llega a 1.300 metros, pero todo por caminos magnìficos.”

“En los ùltimos kilometros, antes de llegar a Santiago, mas que nada pude tener yo, una sensaciòn de rendimiento del Ford. Lo lance a fondo y tuve la gran satisfacciòn de ver en el marcador 147kilmetros, o sea, exactamente igual que el rendimiento en el inicio de la prueba. Ello habla elocuentemente de la seguridad de la magnìfica construcciòn del coche elegido, y la estupenda calidad del lubricante.”

“Se necesitaría un libro para describir el recibimiento, las emociones, el beso de los familiares, el abrazo de los amigos y la satisfacción mía y de mis consocios del Automóvil Club de Chile, de haber cumplido la prueba, batiendo el récord en 22 horas y 27 minutos, lo que antes, acumulando los tiempos de las dos etapas era de 22 horas, 46 minutos y 58 segundos. ¡ Había superado todo por 19 minutos y 58 segundos, el coche había sido entregado en el mismo punto de llegada a la Comisión técnica del Automóvil Club de Chile, para la verificación de sellos y la comprobación del caso, lo que se hizo al día siguiente, expidiéndose el correspondiente certificado, firmado por el presidente de la Comisión Deportiva, Vasco de Larraechea, un imponderable deportista y dirigente chileno.”

Nicolás Lucas Barón

Adaptaciòn en base al texto original aparecido en la revista de cine y espectáculos “Sintonia”, en su número extraordinario 224, del  05/08/1937, siendo “Kartulo”, el director de la revista.

NO 1 NO

Las dos imágenes que acompañan esta entrega, nos muestran a Karstulovic al volante, en uno de los tantos raids realizados por èl, y un ejemplar de la famosa revista de cine y variedades “Sintonia”, en la que apareció editada esta hermosa historia.

Deseo de todo corazòn, que les haya gustado esta historia, y los espero para disfrutar de aquellas vivencias de antaño la pròxima semana, en la pàgina web del petit museo y conservatorio de vehìculos ancianos Omar Roglich

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