CUANDO LA IMPRUDENCIA PACTA ALIANZA CON LA MUERTE EN EL GRAN PREMIO NACIONAL DE 1934 – ÚLTIMA PARTE -

Ya terminada la carrera, y acallados los aplausos, los tristes hechos no podrían quedar en el olvido, como si nada hubiese pasado. Nunca antes nuestro automovilismo había sido participe de una jornada tan negra, y a la vez (a mi modesto entender), tan facil de evitar. Nadie se animó a pensar en prevenir accidentes, a la llegada de los coches, y por eso, no se vallaron las banquinas para prevenir asi, la entrada de la gente a los tramos finales de la pista.

Los diarios más prestigiosos de aquél entonces, no hicieron la vista gorda, y prácticamente nadie se salvó de las criticas, y un organismo intimamente ligado al automóvil, como lo fué el Touring Club Argentino, en su edición del mes de marzo de 1934, alzó su voz, y cada palabra sonó como lo haría la caida de un adoquín contra el techo de un auto (…)

“Sobrada razón ha tenido el gobierno de la provincia de Buenos Aires al prohibir en absoluto esas tituladas “pruebas deportivas” (…) en los caminos públicos de todo su territorio”.

“Con esta prohibición, que esta revista aplaudió en su oportunidad, el gobierno de la provincia de Buenos Aires, se ha librado de una complicidad tácita en dolorosos sucesos, como el de Paganini”.

“El Touring Club Argentino, ha sostenido desde hace muchos años, que el automovilismo no puede tener ya, ningún aspecto deportivo, y que las carreras de velocidad en carreteras, no dejan ninguna enseñanza o progreso, y si en cambio, constituyen un grave abuso tolerado por las autoridades, al privar a los habitantes del uso normal de los caminos públicos, que pagan esos mismos habitantes, exponiendoles en cambio, a perder la vida bajo las ruedas de potentes automóviles (…) si por cualquier circunstancia, tuvieran que hacer uso inprescindible del camino, convertido en pista de carreras”.

“Cuando en el país, nadie suponía lo que significaría el automóvil para la vida normal moderna, el Touring Club Argentino auspició carreras de velocidad, pero no en lugares de densa población, sino en campos despoblados, como lo era el circuíto Mar del Plata – La Ballenera en 1909″ (…)

“Pero mas tarde, esta institución, comprendió que el automóvil, era el vehículo del porvenir, para toda clase de transportes, y que no debía estimularse la mayor velocidad de los coches, sino su mayor baratura, a fin de que, como ha ocurrido en los Estados Unidos, toda clase de persona que trabaja, por modesta que sea su ocupación, esté capacitada para adquirir un coche que le permita moverse por la ciudad, vivir sanamente en la campiña, pasear, viajar, etc… Desde entonces, el Touring Club Argentino, ha sostenido siempre que el automovilismo como deporte, debe practicarse, si se desea, en pistas especiales, donde el público y los corredores, tengan suficientes garantías de seguridad, pero nunca, bajo ningún pretexto, en los caminos públicos” (…)

“Llevando adelante este pensamiento, esta entidad, hace poco presentó a la municipalidad de la Capital, un proyecto completo, para la creación de un autódromo, en las zonas sin jardines públicos del parque Tres de Febrero, tal como lo poseen las principales ciudades del mundo, pero con un criterio poco progresista, no se aceptó nuestra sugestión, y se prefirió dejar que los automóviles de carrera, siguieran desarrollando enormes velocidades y matando e hiriendo a personas en los caminos públicos” (…)

“El automovilista, que el pasado 25 tuvo la mala suerte de protagonizar con su coche 11 muertes*, entre ellas, las de varias criaturas, casi es el menor responsable de lo sucedido. La responsabilidad y el remordimiento de haber producido esta hecatombe, la tienen las autoridades que no exigieron las garantías del caso” (…)

“¿Puede acaso, un gobierno provincial, o de territorio nacional, garantizar que el camino, en toda su enorme longitud, va a ser debidamente cuidado, para que ningún transeunte, que nada tiene que ver con la carrera, no pueda ser embestido y muerto por un coche ?”  (…)

“¿ Y en virtud de qué derecho se va a impedir que una persona, que tiene que circular urgentemente, por un camino público, por ejemplo, en busca de un médico para un enfermo grave, lo haga porque las autoridades han cedido la carretera para el desarrollo de una prueba automovilística de velocidad?” (…)

Y ustedes… ¿Qué opinan al respécto?

La sección de comentarios espera los puntos de vista de todos los lectores.

Nicolás Lucas Barón.

Las imágenes muestran a los dos protagonistas del Gran Premio Nacional de 1934. El primero,   Emilio Karstulovic Bonaci, quien ganara aquél gran premio, y Hilario Blanco, quien por salvar una vida, terminó por protagonizar un absoluto desastre. imprudencia 2 parte 1 imprudencia 2 parte

Los espero a todos la próxima semana, deseandoles felices fiestas, para reencontrarnos en nuestro sitio de encuentro. La página web del petit museo y conservatorio de vehículos ancianos de Omar Roglich.

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