CUANDO LA IMPRUDENCIA PACTA ALIANZA CON LA MUERTE EN EL GRAN PREMIO NACIONAL DE 1934

( PARTE 1)

Domingo Bucci y suacompañante Arturo Forassieppi, fallecieron en un trágico accidente, en la carrera disputada el 5 de marzo de 1933, en la localidad de Arrecifes. La muerte del Mingo y su acompañante marcó negativamente a una franja importante de la sociedad, los medios gráficos y radiales se hicieron escuchar, y las influencias de ciertos políticos, hacedores de la famosa “década infame”, comenzaron con lo suyo. Fué asi, que con un decreto fulminante, impulsado drásticamente por el gobernador Federico Martinez de Hoz, prohibía toda competencia de velocidad, tanto automovilística, motociclística, como así también ciclística. Ya lo ven, ni las bicicletas se salvaron…

Este decreto, dejaba sin carreras a motor, a los caminos de la provincia de Buenos Aires, razón por la cuál, el Gran Premio Nacional, que se corría cada año, teniendo a esta provincia como estrella principal, debió buscar nuevos horizontes, a sabiendas de que no quedaban muchos tramos de buen camino como para unir a dos provincias.

Fué entonces, que se decidió unir a dos provincias de realidades muy distantes en cuanto a automovilismo deportivo. La primera fué Santa Fé, famosa por sus clásicas ediciones de las 500 millas de Rafaela, la copa Kade, y del también famoso circuito de Esperanza, mientras que la provincia de El Chaco, prácticamente no poseía antecdentes, como para recibir de buenas a primeras, al Gran Premio Nacional. Tenía, eso si, un camino recientemente asfaltado y de muy buena calidad, que llegaba hasta su capital: Resistencia.

Se largó la primera etapa, el dia 24 de febrero, y se unió a Rosario, como punto de partida, con la capital chaqueña, para después correrse al dia siguiente la segunda etapa, que iba desde Resistencia, hasta  Rosario, terminando así, aquél Gran Premio.No estaba nada mal el recorrido, 1482 kilómetros de buenos caminos, con gran presencia de ruta asfaltada, lo cuál podia garantizar buenos promedios de velocidad. Tanto de ida, como de vuelta, dos corredores se sacaron chispas entre sí todo el tiempo. Uno, el campeón de la edición de 1932, Ernesto Hilario Blanco, y el otro, Emilio Karstulovic Bonaci, el famoso periodista y raidista chileno. Es verdad, no tenía Kartulo la experiencia de Blanco, pero tuvo como aliado al famoso “ómnibus”, el Mercedes-Benz SSK de Carlos Zatuszek, quien no competiría en esta edición del Gran Premio, y le facilitando su coche a Kartulo.

En la segúnda etapa, Blanco llegaría primero al último control de la carrera, ubicado en la zona de Paganini, cruzó a gran velocidad debido al alto nivel de marcha que traía su R.E.O., cuando de pronto, alcanzó a ver a un individuo en medio del camino, de un camino que reventaba de público, apretujados todos a lo largo de una interminable  fila, a cada lado del camino…

Lamentablemente, las fuentes que sobreviven no dejan bien en claro algúnos detalles; se afirma que la persona era un hombre alcoholizado, y por eso la razón de su imprudencia, que el individuo se quedó en medio del camino, al observar a un aeroplano que seguía los sucesos de la carrera,pero que no había bebido ni una gota de alcohol…

Blanco, con toda la sangre fria que lo caracterizaba, y en una fracción de segundo, volanteó ante el hombre, que por quedarse quieto, pudo salvar su vida, pero debido a la velocidad que traía el R.E.O., y a la brusca maniobra de evasión, comenzó a girar sobre su propio eje, hasta que fué a golpear ferozmente contra un automóvil estacionado. Fué tan grande el impácto, que aquél salió despedido contra la gente, aplastando a muchas personas, descontando los heridos, fueron 14 las víctimas fatales…

Los papeles amarillentos, por el implacable paso del tiempo, solo se limitan a dejarme leer, lo que la osura tinta impresa me transmite, a modo de “La recopilación de los hechos”… La información, comparada con otras notas de época, sigue contradiciendose: “El individuo, de apellido Rivas, quedó gravemente herido, al ser embestido por el R.E.O. Windfield, piloteado por Ernesto Hilario Blanco”…

“El señor Rivas, causante principal de la tragedia, salvó su vida de milagro, al ser esquivado por la pericia y sangre fria de Ernesto Hilario Blanco”…

“Han sido 14 las víctimas fatales”…

“El saldo del accidente fué de 11 personas, que han perdido la vida al ser literalmente aplastadas por los autos”…

“A causa del despiste del R.E.O., y de su posterior choque contra un automóvil particular, han fallecido 13 personas, que se encontraban junto al camino, observando la llegada de los corredores”…

Yo creo que quizás, no sea muy importante saber si el señor Rivas se encontraba alcoholizado, o simplemente distraido, o si Blanco pudo o no esquivarlo, o si fueron 14, 13, o “solamente” 11, las víctimas fatales. Yo siento que Lo importante es tomar conciencia, de que NADIE puede estar en el lugar que no le corresponde, como ser el medio del camino, y que la gente, aunque no tenga ante si, a los agentes de la ley, para que sea reubicada en lugares más apartados del camino, debe de ser más guardiana de su propia integridad física y debe comportarse de manera menos “temeraria”, como querer estar a  escasos metros de los corredores, sin detenerse a medir los riesgos .

Nicolás Lucas Barón.

Los espero a todos la próxima semana, para compartir la segunda parte de esta nota. Nos encontramos acá, en la página web del petit museo y conservatorio de vehículos ancianos de Omar Roglich.

Acompañando a la nota, tenemos las imágenes de “Kartulo”, y Ernesto Hilario Blanco, los animadores del Gran Premio Nacional de 1933 imprudencia 1 imprudencia

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