SIMPLEMENTE DOMINGO BUCCI (quinta entrega)

El camino empieza a volverse asfaltado en la vida deportiva de Domingo Bucci, a raíz de su triunfo en la Copa Kade, la casa Hudson decide ofrecerle un contrato como corredor profesional, algo que el mingo entusiasmado, acepta de inmediato, imagínense…

Casi al mismo tiempo, la Casa Hudson contrata a un corredor ya consagrado con las motos, y que no para de conseguir éxitos con las cuatro ruedas; su nombre es Raúl Riganti

Y de esta manera, queda formado el equipo oficial. Al principio el Mingo estaba destinado al sector de mecánica, y con el paso del tiempo, pasaría a ser jefe de mecánicos, esto fue sin lugar a dudas, un trabajo digno de la sapiencia del Mingo.

El Gran Premio Nacional de automovilismo de 1926, se va a largar, y el Mingo lo corre por primera vez, pero esta vez, lo hace como acompañante del chacarero Tomás Roatta, un hombre de cuerpo tan grande como bonachón, amante de los fierros calientes, y de la buena comida.

Es la primer competencia automovilística en importancia en toda América latina, y une las provincias mas importantes a nivel económico de aquellos años; Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, para retornar y terminar en la localidad de Morón, el mismo lugar de la partida.

Y la dupla se adjudica sin mayores inconvenientes aquél Gran Premio de 1926. Bucci no puede dejar de reírse por la felicidad de ganar en semejante competencia, todas las revistas deportivas tienen en sus páginas la foto de ambos corredores rodeados de los “hinchas” de nuestro automovilismo criollo, y este mojón, marca la consagración del Mingo con los fierros, porque ingresa a la lista de los ases que logran ganar la carrera en la que todos, al menos quieren participar, ya que como bien sabemos, lamentablemente, la gloria se reserva para unos pocos..

Es justamente en aquel año de 1926, que el Mingo comienza a formar parte en casi todas las carreras del almanaque anual de nuestro rico automovilismo; Rafaela, Chivilcoy, la Copa Kade, La Tablada, el Gran Premio Otoño, las 500 millas de Rafaela, y por supuesto, el Gran Premio Nacional.

Para afrontar la seguidilla de importantes compromisos, el mingo arma en los talleres de la casa Hudson, un verdadero “racer”, que para nuestro parque automotor de coches de competición, era un verdadero “pura sangre”. Es verdad, las aleaciones especiales no estaban presentes en la mecánica, tampoco en la carrocería, el chasis, era ni mas ni menos que de un Hudson, el motor, tenía su tapa y block de fundición original, pero su potencia lo distinguía, de los demás, sobre todo, al verlo pasar con aquél corredor con un cuerpo tan “menudito”, como lo fue el Mingo.

Su manera de roncar en cuanto se lo aceleraba hacía parar los pelos de punta a más de uno, al pasar el Hudson por las calles, y fue así, que se decidió apodar a aquél “automóvil “criollo”, con el nombre de “Bestium”, algo muy acertado al momento de definirlo.

El “Bestium” podía ser vestido con diferentes carrocerías, como ser la carenada, para las competencias en circuitos, o también se lo podía equipar con una carrocería más liviana, cuyo diseño permitía llevar mas ruedas de repuesto, y un tanque de combustible más grande, algo ideal para afrontar competencias de largo aliento, como por ejemplo, “el Gran Premio”.

Bucci armó de punta a punta al “Bestium”, desde su mecánica, como la carrocería, en fin, algo común en el, incluso, dotó al motor de un sistema de carburación de tres unidades, dos para alimentar a tres cilindros cada uno, y otro, que se abría al acelerarlo a fondo, o cuando alguno de los dos carburadores comenzaba a fallar, este tercero se activaba, algo lógico tratándose de un hombre de conducción tan cerebral como lo era el Mingo.

La bestia ya estaba lista, solo faltaba presentarlo en “sociedad”, y la oportunidad, estaba por llegar….

Nicolás Lucas Barón.

Las imágenes que acompañan esta quinta entrega, nos muestran al Mingo como acompañante,sonriendo junto al grandote de Tomás Roatta, posando vencedores junto al Hudson ganador del Gran Premio Nacional de 1926.

Y en la segunda imagen, podemos apreciar al “Bestium” con carrocería de circuíto, posando para la revista “El Gráfico”.DOMINGO BUCCI 12

DOMINGO BUCCI 13 Los espero a todos, para compartir juntos la sexta entrega sobre la vida de Domingo Bucci, en nuestro clásico lugar de encuentros, la página web del petit museo y conservatorio de vehículos ancianos de Omar Roglich. Hasta la próxima entrega.

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