HISTORIA DEL GRAN PREMIO NACIONAL A CÓRDOBA (PRIMERA PARTE)

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El año de 1909, se estaba agotando, cuando en una reunión, de la Comisión Directiva del A.C.A., se dejo en claro, que la hora de organizar un “Gran Premio” de carácter nacional, y con las mismas características que los celebrados en Europa, había llegado.

En aquella reunión del 23 de septiembre, Víctor Laborde, uno de los socios fundadores de aquella institución, tomo el toro por las astas, y dando un discurso enérgico, logra instalar el entusiasmo generalizado entre quienes lo escuchaban.

Después de darle luz verde al proyecto, acordaron en que la reunión del mes entrante, sería exclusivamente destinada a tratar todos los datos que Laborde debería de exponer, tales como presupuesto, itinerario, en fin, todo el programa referente a la gran carrera…

El día 23 del mes siguiente, y a la hora acordada, Laborde ingresó a la reunión de Comisión Directiva, con varios mapas, cuentas y anotaciones de todo tipo. Se le notaba ligeramente excitado en su andar, en su mirada, y no era para menos, ya que al final de esta reunión, solo podría salir del recinto, fracasado, o victorioso .

Algunos, por lo bajo, descreían de Laborde: “El francesito, ahora quiere llevarse los laureles con la carrera” murmurò alguno que otro, recordando que tres años atrás, el mismo, fue quien se había distanciado de todas las actividades del A.C.A., llegando incluso, a renunciar como socio, por considerar excesivo el aumento de la cuota mensual.

No era el caso, de que Laborde estuviese corto de dinero, como para no llegar a pagar la cuota, simplemente, Víctor decidió alejarse del A.C.A. en señal de protesta, por aquellos socios que no tenían mayores beneficios, a cambio de un aumento de la cuota.

En efecto, una piecita para guardar algunas latas de nafta y aceite, un pequeño tallercito con herramientas, como para hacer algunas reparaciones de poco porte, el libre acceso a “la biblioteca”, que consistía en una pieza, con un mueble, en el cual se encontraban algunos libros de mecánica, y revistas de origen francés, en su mayoría, comentando las novedades automovilísticas que florecían en aquellos pagos, mientras que los socios que no sabían francés… bueno, ya se imaginarán ustedes…

Faltaban años luz para poder ofrecerle al socio los servicios de auxilio mecánico, los espacios exclusivos con servicio para acampe, los hoteles, y todo lo positivo que en aquél entonces, tan solo podía soñarse…

Eso era todo lo que el socio recibía, además de alguna invitación de paseo, por la zona del nuevo camino “del bajo”, hacia el Tigre.

La creación de esta carrera, iba a ser la jugada más fuerte del A.C.A., ya que el Touring Club Argentino, venía teniendo buen éxito con sus carreras de velocidad, y hasta contaba con un “circuito” propio, el que se encontraba en las afueras de Mar del Plata, y se conocía como “el circuito de la ballenera”.

La puja por captar a toda costa nuevos socios, se había hecho evidente, y Laborde sabía que era necesario sacar al menos, una luz de ventaja, que ayudase a diferenciar a ambas instituciones, esta, es una de las razones por lo cual, la arremetida de Laborde, contó con el apoyo de todos, pues de haber llegado en otros momentos, quizás los viejos rencores, hubiesen ganado la cinchada, y aquél proyecto, hubiese quedado en “veremos”, lo que  hubiese dado lugar a otro golpe efectivo del T.C.A., organizando una competencia semejante, pasando ellos, y no el A.C.A. a liderar a la mayor masa societaria de automovilistas…

En aquella reunión del mes de octubre, se dio por aprobado el proyecto, barajando como ideales, los meses de enero, o febrero para largar la carrera, para pasar a decidirse por utilizar los mismos días que los destinados a ser feriados de carnaval, mientras que José Pacheco Anchorena, por entonces presidente de la institución, ordena a una importante empresa francesa, encargada en realizar finos trabajos en plata, el diseño y la construcción de una copa tipo “Challenger”, la cual llevaría su nombre, y sería puesta en juego en cada edición de la competencia, quedando en poder absoluto del corredor que se alzara con la victoria en tres oportunidades.

Ahora, solo restaba arremangarse y salir a los caminos. La idea, era recorrer el camino mas conocido hasta Córdoba, a manera de supervisión del estado de los mismos, mientras que al llegar a cada población de cierta importancia, se comenzaban a realizar las tratativas para convencer a los dueños de las principales casas de ramos generales, de oficiar de depósitos de latas con combustible, lubricantes, cámaras, cubiertas, en fin, “locales de reaprovisionamiento”, como para asegurarse de la existencia de estos productos, en donde nunca antes los hubo.

Es verdad, que aquella primera “organización”, no fue muy organizada que digamos, aunque no se trató de acciones de mala fe, sino simplemente, de falta de experiencia, para este tipo de carreras tan extensas.

¿Pudo salir todo mejor, si tanto el A.C.A., como el T.C.A., se hubieran unido, para juntar fuerzas, al menos, en esta oportunidad, por el bien del automovilismo, que estaba dando sus primeros pasos? Puede ser, pero para bien, o para mal, esto no sucedió.

El 15 de marzo de 1910, se cerró la inscripción, mientras que el raid de aprovisionamiento y relevamiento de los caminos, recién se realizaría a partir del día 18 de marzo, es decir, tres días después del cierre de la inscripción, algo que a mi entender, fue realmente de carácter negativo para los interesados, la falta de datos concretos y actuales sobre el estado de los caminos.

¿Será por eso, que solo se anotaron nueve tripulaciones? Claro. ¿Cómo creen ustedes, que se van a anotar los interesados, si ni siquiera sabían por que tipo de caminos deberían de correr, comprometiéndose a cubrir a ciegas,  una extensión de más de 700 kilómetros?

El mismo Víctor Laborde, junto a Juan Roth, y Henry Roger, recorrieron el camino hasta Córdoba, realizando todas las tareas de la creación de los puntos de reabastecimiento, y el correspondiente relevamiento de los caminos, tardando dos días desde su salida, arribando al final del raid, a las 5 de la mañana del día 20 de marzo.

Pero… porqué la carrera debía de llegar hasta Córdoba?

Bueno, la respuesta la encontramos en diversas razones de índole comercial ya que el éxito y el rédito económico del “Gran Premio” seria mucho mayor, al pasar por las provincias más “ricas” y de mayor población. En efecto, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, eran las tres provincias que ostentaban la mayor superficie destinada, tanto al agro, como a la ganadería, y este punto, también era de gran interés, para las casas importadoras de automóviles, ya que los potenciales clientes, son siempre aquellos que tienen el dinero suficiente para poder comprar uno de aquellas unidades, que los importadores, ofrecían por aquellos tiempos. Estamos hablando de los dueños de grandes extensiones de suelo explotado, con hacienda, o cultivos.

Todo hacendado, o chacarero exitoso, que tuviese intención de comprar un automóvil, tendría la oportunidad de verlos pasar por el pueblo, y el que mas gratamente lo sorprendiera, sería probablemente la marca de automóvil, que compraría en su próximo viaje a Buenos Aires…

Además, la marca que triunfara en la carrera, daría a sus importadores la mejor publicidad, esa que en todo diario y revista, anunciaría a boca de jarro

Que “El mismo modelo de automóvil, que acaba de triunfar en esta gran carrera, sin precedentes en nuestro país, es el que ustedes podrán admirar en nuestros locales, donde serán invitados sin compromiso alguno, a realizar un recorrido de prueba, para que puedan convencerse , de sus magníficas cualidades mecánicas”

Señoras y señores, esto es historia; jamás, un argumento de este tipo, falló al momento de vender automóviles…

A pesar de que todavía se puede encontrar material para realizar una nueva visión de esta historia, para compartirla con todos/as ustedes, sigue siendo difícil poder cerrar todas las dudas, atar todos los cabos, en fin…

El mismo día de la llegada a Córdoba, Victor Laborde informa en un telegrama, que en líneas generales, se han encontrado con “excelentes caminos”, tanto en Santa Fe, como en Córdoba, quedando los de Buenos Aires, en un estado, “que deja mucho que desear”…

Mientras que otro telegrama, emitido por las mismas horas que el anterior, informa que en las inmediaciones de Córdoba, llueve desde hace 8 días..

¡Cómo me gustaría viajar hasta Córdoba, y zambullirme en los archivos del diario “La voz del interior”, y encontrar de manera exacta, lo que sucedía por aquellos días en esa zona!

Nicolás Lucas Barón.

Nos volveremos a encontrar, para disfrutar de la segunda entrega, en la cuál vamos a ver, lo que pasó en la carrera.

laborde 2 laborde 1Las imágenes que acompañan la primera entrega de esta maravillosa historia, nos muestran a Víctor Laborde, y a una copia del acta original del A.C.A., de 1910, donde puede leerse todo lo referido al nacimiento del  “Gran Premio Nacional”.

Los espero como siempre, para disfrutar de la segunda parte, en la página web del petit museo y conservatorio de vehículos ancianos de Omar Roglich.

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