FELIZ 2015 AMIGOS DE FIERRO

Postal 2015 Petit

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XIII GRAN PREMIO DE AUTOS DE EPOCA HECTOR “NEGRO” ALVAREZ

Club QUILMES

SUBCOMISION DE AUTOMOVILISMO
 
AV.MORENO 912           TEL 02983 – 15419138                    TRES ARROYOS
 
 
 
                                                                                         Tres Arroyos 23 de diciembre de 2014
 
De nuestra consideración:
 
                                            Por medio de la presente le hacemos llegar a Ud la invitación a participar en el Décimo Tercer Gran Premio de Autos de Época, organizada por el Club Quilmes, y que en esta oportunidad se denominará Hector “Negro” Alvarez,, en reconocimiento a quien fuera un destacado dirigente quilmeño.
                                            Esta prueba se realizará el 1 de Febrero de 2015, con recorrido  entre Tres Arroyos, Energía, Orense, San Francisco de Bellocq, y llegada a Claromecó, (170km, aprox.), para la categoría 75Km., y Tres Arroyos, San Francisco de Bellocq, Claromecó (70 Km, aprox.) para la categoría 55 Km.
                                            Una vez arribados a Claromecó todos los participantes, se llevarán cabo las pruebas de Gynkhana (Destrezas) y posterior entrega de premios durante el almuerzo.
                                             La inscripción para la prueba es de $ 1.100,00 (Pesos mil cien) para la pareja , para el caso de un segundo acompañante el valor es de 270 pesos. En este valor está incluido el almuerzo y entrega de Premios, a realizarse en el Salón del Camping de Luz y Fuerza.
                                            Acotamos que en esta edición, como en las anteriores, habrá importantes sorteos, entre los participantes.
                                           Adjuntamos listado de hoteles y planilla  de inscripción.
                                          Brindamos  a continuación  los teléfonos a  los cuales se pueden con-
firmar  vuestra participación y/o requerir más información al respecto.
 
            Sr. Ruben Goicoechea      02983 – 15645000
            Sr. Oscar Gardoqui          02983   15419138 – email  oscargardoqui@yahoo.com.ar                                      
                                                                                                   aclubquilmes@yahoo.com
 
IMPORTANTE: Para poder  participar el vehículo debe poseer seguro permanente o una Póliza
 por 30 días, caso contrario  la  Dirección de transporte de la Provincia de Buenos Aires,
C.O.P.A.M, no permite la realización de este evento.
                                        Por favor difundir, a gente conocida del ambiente, la realización de esta competencia
                                        Sin otro particular y a la espera de vuestra confirmación, saludamos a
Ud. muy atentamente.
                                                             Oscar Gardoqui

 

CLUB QUILMES SUBCOMISION DE AUTOMOVILISMO
SOLICITUD         DE         INSCRIPCION AUTO Nº
FECHA:
CATEGORIA:
DATOS PILOTO NAVEGANTE 2º NAVEGANTE
APELLIDO
NOMBRES
TELEFONO Nº
DOMICILIO
LOCALIDAD
PROVINCIA
DATOS     DEL     VEHICULO
MARCA:
AÑO: MODELO Y/O  TIPO:
POLIZA DE SEGURO COMPAÑIA
VENCIMIENTO
Por
     El solo hecho de firmar la presente solicitud de inscripción aseguramos conocer y aceptar el reglamento particular de la prueba así como las disposiciones previstas en el mismo. Declaramos por nos y por los miembros de nuestro equipo que renunciamos a todo derecho de acción y/o reclamos contra el club organizador, las empresas auspiciantes, la dirección de la prueba y los oficiales deportivos a cargo de la organización, por cualquier motivo antes Arbitros o Tribunales de Justicia por problemas derivados de la organización y/o el desenvolvimiento de la prueba.
PILOTO NAVEGANTE
                  FIRMA—————————————–                      FIRMA——————————————
DOCUMENTO DOCUMENTO
TIPO: DNI TIPO: DNI
NOTA:
Junto con el cierre de la inscripción vencerá el plazo para presentar listado de acompañantes.
HOTELES DE TRES ARROYOS
HOTEL DIRECCION TELEFONO HABITACION DOBLE
ALFIL Avda. Rivadavia 142 02983 – 432100/01 $ 715, 00 Desayuno incl.+adic. Cochera
ANDREA Istilart 228 02983 – 426214 $ 500, 00 Desayuno incl.+adic. Cochera
ELEGANCE Ruta 3 Km 494 02983 – 429100 $ 1412,00 Desayuno y estacionamiento incl.
LA CATALANA Maipú 187 02983 – 431353 $ 380,00 Desayuno y cochera incluido
LOS SILOS San Lorenzo 950 02983 – 426530 $ 510,00 Desayuno y cochera incluido
PARQUE Pellegrini 23 02983 – 431350 $ 600, 00 Desayuno incl.+adic. Cochera
PLAZA Chacabuco 443 02983 – 427083 $ 350,00 Desayuno y cochera incluido
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FELICES FIESTAS QUERIDOS AMIGOS FIERREROS

2014 (1)

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EL INOLVIDABLE CARLOS SATUSZEK (segunda entrega)

Los negros nubarrones parecían despejarse lentamente, el final del primer horror mundial, al que muchos llaman guerra, había terminado, pero lamentablemente, no para Carlos Satuszek y Juan Maczak.

Ellos debieron seguir luchando por sobrevivir a la oleada de la muerte en masa, al seguir enrolados por la fuerza en el ejército polaco, esta vez, para combatir el avance de las tropas revolucionarias comunistas, durante otros dos interminables años…

Una vez recuperada la tan ansiada libertad, comprendieron que solo quedaba marcharse lo mas rápido posible. Nada quedaba en pié después se semejante destrucción, y en cualquier momento, otro estallido social podría ocurrir, y automáticamente, serían nuevamente enrolados…

Llegaron a nuestras tierras embarcados, con un lienzo cada uno, que solo albergaba dos o tres prendas de ropa, y los documentos necesarios, que los identificaban como ciudadanos libres, y veteranos de guerra…

El idioma fue un problema que debieron de afrontar, y Juan atesoraba, como oro en uno de sus bolsillos, un retazo de papel con una frase escrita en español, la cuál había sido memorizada hasta el hartazgo por él, ya que de los dos, era quien mas experiencia con los motores tenía. El humilde papelito decía: “Buenos días, soy mecánico de automóviles y busco trabajo”

Después del desayuno servido en el hotel de inmigrantes, donde estaban temporalmente alojados, salían por las calles de la ciudad.          En cada taller mecánico que encontraban, acudían a ofrecerse. Carlos se quedaba respetuosamente en la entrada, mientras Juan, tragaba saliva, y se esforzaba al máximo para poder pronunciar aquella frase salvadora, de la mejor manera posible…

Así los días se fueron sucediendo, Juan recitando la frase, ya de manera mecánica, mientras Carlos seguía esperando en silencio detrás de él…

Hasta que llegan al taller de Luis Viglione, ubicado en la calle Austria, donde además de realizar reparaciones de todo tipo, en automóviles particulares y de alquiler, acudían algunos corredores de renombre, como Ernanno Blanchiardi, donde solo allí, podían poner a punto al inmenso motor Curtis, rezago norteamericano de la aviación en la guerra, y que en ese momento, estaba acomodado en un Chandler, que ostentaba grandes bolsas de lastre en la parte trasera, para tratar de compensar el peso, y así entonces, soportar semejante poder de empuje…

Después de escuchar recitar la frase, el socio de Viglione adivina el acento, se queda mirándolo en silencio, y le pregunta:

-¿Alemán?

- Polaco, responde Juan.

Aquél hombre, sabe lo que pregunta, también fue obligado a ser soldado por aquellos años, y salvó su vida, al ser tomado prisionero por los alemanes…

Jamás sabremos si fue por esa razón, que hubo cierta identificación entre ambos, pero lo cierto, es que Juan encuentra en aquél taller-laboratorio un trabajo digno…

Mientras tanto, es menester abandonar aquella pieza compartida, en el hotel, ya que están por arribar nuevas tandas de inmigrantes, y necesitan un techo, donde cobijar sus sueños…

El desayuno sigue siendo ofrecido, pero para poder buscar un nuevo techo, los dos amigos, se unen a otros dos muchachos, polacos, de su misma condición, que también están en búsqueda de trabajo, y juntan todo lo que tienen para dar como garantía, a la dueña de una pensión…

Un viejo reloj de bolsillo, un anillo, una medalla conmemorativa que fuera entregada en mérito al valor, pero que a la dueña del pensionado, no le significa absolutamente nada….

A pesar de semejante desaire, a la expuesta sin sentido del pellejo de uno de los muchachos, la dueña los acepta como inquilinos, y juntos duermen tapados con diarios en el piso de madera. Eso es todo, no hay muebles, camas, nada. Solo los lienzos con dos pilchas locas, y una fuerza irrefrenable de progresar y abrirse paso, a fuerza de trabajo y sacrificio…

Es entonces que uno de los nuevos compañeros de Juan y Carlos, consigue trabajo, armando camas en una modesta fábrica, mientras Maczak, trabaja a brazo partido, demostrando lo mejor de sí, para contentar a los dueños del taller, y volver cuando el sol ya se fue, a la piecita que los cobija a todos, a comer ese pan que a escondidas, Carlos se roba del desayuno gratuito, para así alimentar a su amigo…

Después de un par de días de trabajo, y al ver que Juan no se va a la fonda de a la vuelta, a almorzar en el tiempo pactado, Viglione lo encara diciéndole “Usted no debe de tener dinero”…

Los ojos vergonzosos y apenados de Juan le contestan al instante, mientras El dueño se responde en voz alta: “no, claro que no tiene”… y saca 5 pesos de su billetera, y se los entrega a Juan, que emocionado, no puede creer lo que esta viendo. ¡5 pesos!

Esa noche, los cuatro salen a festejar de la mejor manera que se les ocurre, y en una confitería, degustan un rico té, algo que desde niños no tomaban, pero al momento de pagar, se dan cuenta que lo mejor, es comprarse un calentador, y hacérselo ellos, porque además, el frío del invierno se avecina, y el calentador, será para ellos un nuevo aliado…

El trabajo en el taller mecánico, cada día aumenta más, y es así, como ingresa a trabajar Carlos, ayudado por su amigo Juan, quien le explica todo lo que sabe, asegurándose así, el empleo que tanto necesita. El tiempo de las vacas flacas, está comenzando a disiparse para Carlos y Juan…

Este último, con mayor experiencia, comienza a ayudar en los motores preparados para competir, de un piloto que esta dando que hablar con las cuatro ruedas. Ya se consagró definitivamente en el mundo de la velocidad con las motos, formando parte del equipo oficial Harley-Davison, a las órdenes del famosoLuis Dartiguelongue, el único importador de la marca norteamericana por aquellos años, siendo bautizado por el fragor popular, como uno de “los tres mosqueteros”. Su nombre, es Ernesto Hilario Blanco, y de su afable mano, los dos conocerán en carne propia, el inconfundible placer de correr en un automóvil de carreras, oficiando ambos, como acompañantes de turno del gran Ernesto…

Nicolás Lucas Barón.

Espero que estén disfrutando de esta hermosa historia de vida.

Las dos imágenes que ilustran esta segunda entrega nos muestran en un buen primer plano, a Juan Maczak, acompañando a Ernesto Hilario Blanco, y en la otra, aunque un poco difusa, deja ver a Carlos Satuszek, acompañando también, al gran Ernesto.ZASUSTEK ZASUSTEK 1

Los espero, para disfrutar juntos, de la tercera entrega, en la cuál Carlos Zatuszek, debuta con el volante en la mano, en nuestro lugar de encuentro, la página web del petit museo y conservatorio de vehículos ancianos de Omar Roglich.

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CAMPEONATO DE AUTOS ECOLOGICOS

LOGO ESPERANZA AUTOMOVIL CLUB AUTO ECOLOCICO 6 AUTO ECOLOGICO 5 AUTO ECOLOGICO 4 AUTO ECOLOGICO 3 AUTO ECOLOGICO 2 AUTO ECOLOGICO 1 AUTO ECOLOGICO

La Escuela de Educación Técnica Profesional N° 455 Gral José de San Martín, de Esperanza acaba de obtener  el campeonato nacional de autos ecológicos.
En la última carrera disputada en la ciudad de Concordia el equipo representativo de la Escuela ET N° 455 consiguió, como en la fecha anterior en Rafaela el primer puesto, consagrándose campeón.
Mas allá de las dudas que genera la verdad detrás de supuesta función anti-contaminación de estos autos eléctricos cuando aún quedan muchos problemas por resolver, hay que decirlo, es muy importante el hecho ya que involucrar a estudiantes en estos proyectos, encaminarlos en la investigación, el desarrollo,  el trabajo en equipo, la disciplina y la competencia es muy importante como adquisición de valores  altamente aplicables en la vida, tanto de relación como profesional.
ESPERANZA AUTOMOVIL CLUB se asocia a este acontecimiento felicitando a todos los integrantes del equipo, padres, técnicos, como  a la misma Escuela EET N°455 Gral. José de San Martín de Esperanza prov. de Santa Fe.
Aún  sabiendo que muchos colaboraron desde dentro y fuera de la escuela  para que este triunfo sea realidad, nos vemos en la obligación de solo mencionar  por razones de espacio a:
Prof Carlos Córdoba como coordinador
Docentes a cargo:
Juan Carlos Klein
Lucas Paravano
Flavio Camissi
    Alumnos
Pablo Heinzen
Francisco Sanguineti
Nicolas Espíndola (piloto)
Gonzalo Espíndola (piloto)
Emanuel Lisowyj
Guillermo Casañas
ESPERANZA AUTOMOVIL CLUB acaba de proponer a la Municipalidad de Esperanza para el premio a la revelación deportiva del año a este equipo precisamente.

 

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EL INOLVIDABLE CARLOS SATUSZEK (PRIMERA ENTREGA)

Cierto día, el horror supo vestirse de gala, cuando millones de personas, diseminadas por casi todo el mundo, tuvieron la certeza, de que los problemas que acosaban a las sociedades a las que ellos pertenecían, desaparecerían de una buena vez por todas, si comenzaban a destruirse entre ellos, convencidos de que aquella gran guerra, sería sin lugar a dudas “La guerra que acabaría con todas las guerras”.

A Polonia, tan castigada por  los acontecimientos bélicos, le fue imposible salir indemne de semejante devastación, y fue entonces, que los hombres de aquél país en edad activa, fueron llamados a las armas, y debieron de acudir, desde todos las aldeas, los pueblos, las ciudades..

Así fue entonces, como la cita con la muerte en persona, llegó en forma de telegrama aquella mañana, dando de lleno, en medio del seno de la familia Satuszek..

De manera tan artera, quedaba descabezada la familia, quien sabría hasta cuando…

El país se hundía en medio de un gigantesco manto negro. Las perspectivas de un conflicto corto, se perdían en el horizonte gris oscuro. El viento daba su toque de alarma, trayendo con él, una mezcla de olor a pólvora y podredumbre imposible de olvidar en quienes lo olfatearon. Era el aroma de la muerte, y sin que nadie lo pudiese evitar, se acercaba cada día, más cerca de la frontera…

La edad de enrolamiento comenzó a descender dramáticamente, se necesitaban soldados, ya no importaba si estos eran hombres, o tiernos adolescentes, que hasta ayer portaban pantalones cortos…

Y fue entonces, que aquél muchachito, llamado Carlos Satuszek, tuvo que disfrazarse de soldado raso, sin poder para dar órdenes a nadie, pero con todos los derechos ganados, para recibir de buenas a primeras, un certero balazo en medio del pecho…

Al momento del interrogatorio de rigor, en medio de miradas incrédulas, de parte de los encargados de ficharlo, Carlitos pudo decir que sabía manejar. Esto equivalía a no caer en las siniestras trincheras

que amenazaban con tragarlo, en cuanto se mandara la primer macana…

El automóvil todavía no había invadido los caminos como en las décadas venideras, pero los camiones pesados, se habían ganado las preferencias del ejército, al momento de transportar de manera rápida, las municiones y las piezas de artillería, cuando no a un batallón, por no poder llegar este, al campo de batalla, sobre los rieles del ferrocarril.

Imaginen ustedes, el remolino de sentimientos encontrados que asaltaron la mente de Carlitos, al adentrarse en semejante infierno terrestre, sin saber siquiera, la suerte con la que habría corrido su amado padre. ¿Estaría peleando cuerpo a cuerpo en las filas de vanguardia? ¿Estará cautivo, en algún campo de prisioneros? ¿O acaso estará entre aquellos, que en medio del barro, forman esa interminable fila de caídos, que vanamente, esperan por ser identificados?…

El hombre, es al parecer, un ser que puede llegar a habituarse, a las adversidades de todo tipo. Será por eso, que a los pocos meses de enrolado, el joven Satuszek se abría paso, acelerando con firmeza, aquellos enormes mamotretos de ruedas macizas, de tracción a cadena, cargados a mas no poder de municiones, tan necesarias para abastecer a la línea de artillería, en medio de las explosiones dejadas por la lluvia de los proyectiles de mortero, que caían mas que cerca disparados por el enemigo, a sabiendas de que por esos caminos, transitaba la línea de abastecimiento con camiones, a la cuál, había que detener a como de lugar…

En un momento de tensa y relativa calma en el frente, debido al lógico recambio de tropas, un oficial le ordena a Carlitos dar una mano en el sector de reparaciones. Allí, entre relatos vividos, las frescas anécdotas que se intercambian, y la clásica pregunta, que el joven formulaba con temor a la respuesta: “¿Sabes tú, sobre el destino de un soldado llamado Satuszek? …

De esos momentos de comunión, entre los muchachos allí reunidos entre los fierros maltrechos, de semejante faena a la que eran sometidos diariamente, nacerá una amistad. El nombre de su nuevo amigo es Juan Maczak, y ese vínculo, que los unió en amistad,  logró vencer a  la guerra, el exilio, la distancia, y el desafío de una nueva vida, allá, en aquél lejano país, llamado República Argentina…

Nicolás Lucas Barón.

Dos imágenes ilustran esta primera entrega; la primera muestra a uno de los tantos camiones que sirvieron en “la gran guerra”, mientras en la segunda imagen, vemos a las claras, una imagen que de seguro se repitió entre Carlos Satuszeck y Juan Maczak: Ni siquiera los horrores de la guerra, pueden vencer a la fuerza de la amistad de dos amigos.SATUZTECK 1 SATUZTECK

Los espero en nuestro lugar de encuentro, la página web del petit museo y conservatorio de vehículos ancianos de Omar Roglich, para disfrutar juntos, de la próxima entrega.

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SIMPLEMENTE DOMINGO BUCCI ÚLTIMA ENTREGA

Una tarde, entre la rueda de amigos, Carlos Zatuszek definía así el estilo

de conducción de Domingo Bucci:

“Bucci no puntea, Bucci no hace record de vuelta, pero Bucci gana (…)

Y para ganarle, hay que correr como él lo hace”

Es verdad, parece ser la fórmula ideal para alcanzar la victoria, pero como todos sabemos, del dicho al hecho….

Ese estilo de conducir, que lo llevó al Mingo, a la gloria del automovilismo argentino, fue la mejor demostración, de que al momento de correr, la pasión, no debe de ser lo único que guíe al corredor. A lo largo de la historia, hasta nuestros más famosos velocistas, tuvieron además de la pasión, un buen plan de carrera, ya sea corriendo solos  o en equipo.

La calma y la prudencia, son dos de los atributos que parecieran estar en contra de la pasión y la velocidad, pero esto es algo engañoso, no nos dejemos confundir, porque quienes fueron abanderados al momento de  planificar, y tener la cabeza fría en las situaciones difíciles, supieron triunfar; pero es muy extraño, que al momento de perder esos mismos corredores, estos atributos, ya sea por demasiados nervios, por un mal estado de ánimo, discusiones, peleas, o simplemente “un mal día”,  sencillamente, se han accidentado gravemente, cuando no encontraron a la muerte tras el volante en plena carrera, o entrenamiento…

La prudencia y la calma, esas dos palabras, que día a día, muchos de nosotros solemos despreciar con facilidad, fueron de seguro, dos atributos irremplazables, en la exitosa carrera deportiva de Domingo Bucci, y estas mismas, al perderse en él, aquella mañana del 5 de marzo de 1933, dejaron la vía libre, para que la fatalidad le arrebatara la vida.

Es verdad, que ciertas circunstancia, comenzaron a revolotear en el ambiente aquél día, pero nada malo hubiese sucedido si el Mingo no hubiese caído en ese estado de sosiego, que lo llevó directamente al accidente fatal, que terminó con su existencia.

El día 4 de marzo de aquél año, la mayoría de los corredores que tomarían parte de la tercera edición de la carrera a disputarse en la localidad de Arrecifes, organizada por el Automóvil Club Argentino, sobre caminos rurales, (es decir, sin la presencia de asfalto), ya se encontraban en la localidad para pasar la noche, y a la mañana siguiente, el día de la carrera, se reunirían en la oficina de  la sede del A.C.A. para llevar a cabo el trámite de inscripción.

Aquella mañana, se presentó bien calurosa, ya de tempranito el sol comenzaba a picar. Hacía varios días que no llovía, el viento brillaba por su ausencia, y el concierto de chicharras, había comenzado hacía largo rato….

Los números de partida, se sorteaban entre los corredores presentes, y en su ausencia, por encontrarse aún en viaje, se admitían los telegramas, o cartas de los pilotos que no llegasen a horario para anotarse, teniendo como único requisito, que el remitente  responda a la zona de residencia del corredor.

Al momento del conteo de corredores en condiciones de anotarse, el Mingo observó que figuraba un telegrama de solicitud de inscripción, de parte de Ernesto Hilario Blanco, hasta allí, no había nada fuera de lo normal, pero resulta, que la dirección del remitente del telegrama, no era la de Blanco, sino la de una pequeña delegación del Moto Club Argentino, que tenía un camping de recreación para sus socios, en la cercana localidad de Vaghes.

El Mingo sintió la necesidad de dejar en claro que ese telegrama estaba en falta, y como tal, no podía tenerse en cuenta…

“Pero por favor señores, si todos sabemos que Blanco vive en la Capital”

Esa fue la expresión de Domingo Bucci, ante la “vista gorda” de los organizadores, y era verdad lo que el Mingo argumentaba; los encargados de la fiscalización, sostenían que era un error sin importancia, aunque todos sabían muy bien, que el éxito de la venta de entradas para ver la largada, no tendría el mismo efecto, si de dejaba de lado a una figura como Blanco, ¿Será por esa razón, que admitieron al telegrama mal enviado?

Parece que la mano vino así: Los muchachos del Moto Club, del camping de Vagues, de seguro, quisieron hacerle “un favor” a Ernesto Hilario Blanco, sabiendo de ante mano, que se presentaría a correr, lo anotaron, sabedores de que Blanco, socio vitalicio del Moto Club, y antigua gloria de las motos de carrera que supo representar los colores de aquél club, agradecería la atención, de seguro, concurriendo al camping, agasajado por un buen asadito, y así en rueda de pares, todos disfrutarían de las inagotables anécdotas de Blanco, de aquellos tiempos pasados con las dos ruedas…

De seguro Blanco al enterarse, agradeció la intención, y no se percató del error técnico en aquél pedido de inscripción por telegrama.

Blanco podía enviar por su cuenta dicho telegrama, o bien podía hacerlo por medio del A.C.A., quien organizaba la carrera, pero no por medio del M.C.A., ya que esta entidad, no tenía vinculación alguna con el automovilismo, y menos, con la organización de la carrera. Allí estaba el error técnico que puso en evidencia Domingo Bucci.

Pero Blanco no mandó el telegrama por medio del M.C.A., todo indíca que lo mandaron desde Vaghes, y no desde Capital…

Trato de ser lo más imparcial posible, y solo encuentro en Blanco el error de aceptar la inscripción de parte del M.C.A., olvidando de seguro, que debía hacerlo por su propia cuenta, o desde las oficinas del A.C.A.

No encuentro mala intención, ni “avivada” alguna, ya que mi pensamiento es el siguiente:

“¿Que le costaría a Blanco enviar un simple telegrama por su cuenta? Nada, ¿verdad?

Pues bien… ¿Si Blanco hubiese sabido de que esa inscripción era incorrecta, hubiese malgastado a conciencia dinero, tiempo, trámites, el traslado de su R.E.O. Grey Rock, los mecánicos que hacían las veces de auxilio en su box correspondiente, etc,etc, etc, todo, para que al llegar a  Arrecifes y al presentarse, le dijeran “Lo lamento señor Blanco, pero oficialmente, usted no se encuentra inscripto”? ¿Verdad que no tiene sentido?

Sin embargo, ni siquiera conocer a Blanco de tantos años, y saber bien, que clase de persona era, sirvió para evitar el enojo del Mingo, quien completamente ofuscado, retiró su inscripción, decidido a no participar de la carrera, y volverse cuanto antes a Buenos Aires. No me cabe duda, que la bronca del Mingo vino por el lado de los organizadores, y no de Blanco.

Lamentablemente, si esto hubiese terminado acá, todo sería diferente, pero algunos torpes, de esos que prefieren hablar lo que inventan, antes que callar por no saber, comenzaron a decir fulerías sobre la actitud del Mingo, desparramando como cotorras, el chisme flaco, el rumor sin fundamento, llegando incluso a afirmar, que “El consagrado corredor Domingo Bucci, ha retirado su inscripción, por temor a accidentarse, debido al excesivo polvo del camino”.

Esas habladurías baratas, terminaron llegando a los oídos del Mingo, y este, a pesar de no demostrarlo por fuera, terminó perdiendo la calma por dentro y exclamó:

“¿Así que tengo miedo? ¡No importa! ¡Me voy a anotar último, y les voy a demostrar que puedo ganar lo mismo! (…)

Y así fue como el Mingo, dejó de ser el hombre pensante, el frío calculador, el corredor mas cerebral que conociera nuestro automovilismo criollo, hasta ese momento…

La descabellada apuesta no consistía en tener que ganarles a todos saliendo de último, sino en batirse a ciegas desde el fondo, por culpa de las espesas nubes de polvo que dejarían los coches delante de él…

Así que tengo miedo… Así que tengo miedo…

En tal estado de ira, increíble en una persona como Domingo Bucci, esta frase habrá de retumbar en su cabeza durante un buen tiempo, hasta que su amigo, el gran Ricardo Lorenzo Rodríguez “Borocotó”, quien se encontraba cubriendo aquella carrera, comprendió que debía actuar de inmediato, si en realidad quería evitar males mayores…

“Borocotó”, quien también tenía amistad con Ernesto Hilario Blanco, logró que ambos pudieran esclarecer el tema, estaban un poco nerviosos, quizás incómodos por el estado de ansiedad clásico antes de cada carrera, pero dejaron en claro sus posturas, y ambos tomaron todo esto, como un malentendido.

Pero ya era tarde, hubiese sido ideál realizar esta charla la noche anterior, los dos solos, con un cafecito de por medio, y después, la llegada de la tranquilidad, al poner la cabeza junto a la almohada, para hacer desaparecer los nervios con un buen descanso antes de comenzar la carrera…

Un franco apretón de manos, y un “buena suerte”, cien por ciento sincero, de parte de ambos. Pero para el Mingo, la cosa no terminaba allí..

Así que tengo miedo… Así que tengo miedo…

Y allá fue el Mingo, a ocupar el último puesto. A causa del espesor del polvo en el camino, las autoridades decidieron separar al grupo de corredores en dos partes, la segunda saldría con la bandera a cuadros, dos minutos después de ser largados los del primer grupo, como para tratar de garantizar un poco de visión..

En la salida misma del segundo grupo, el Mingo logró colarse por la derecha, y comenzó a triturar el acelerador, con una furia nunca antes vista en él. Estaba corriendo completamente a ciegas.¿Cuánto tiempo pasaría hasta llegar al primer puesto de su grupo? ¿30 segundos? ¿Acaso un minuto? Habrá sido una eternidad para el Mingo correr a ciegas, entre los pilotos que al igual que él, apenas si lograban divisar algún bulto a su lado, en el mejor de los casos…

Llegó el Mingo a la vanguardia de su grupo, siguió acelerando a mas no poder, y comenzó a ingresar en el primer grupo. De nuevo a ciegas por la tierra, otra vez a jugarse todo a cambio de ganar, o quedar para siempre en el camino…

Así que tengo miedo… Así que tengo miedo…

Y la desgracia llamó a la puerta de Domingo Bucci, y de la manera más difícil de preveer para todo aquél que lo conoció.

Alcanzando a la línea de los punteros, el Mingo se llevó por delante, a un coche detenido a la derecha del camino, que había pinchado una cubierta, y estaban tratando de que se asiente un poco la tierra, cuando vino el desastre.

El De Soto de Domingo Bucci, dio de lleno en la parte trasera del automóvil de Vittorio Zini, quien junto a su acompañante, habían bajado ya del auto, y tan solo por eso, salvaron sus vidas.

El Mingo tan solo atinó a seguir aferrado al volante, mientras su “Chancha”, que a raíz de semejante choque, perdió su tren delantero, y los libros laterales, para después comenzar a danzar por el aire, dando un interminable y funesto espiral de tumbos sobre si mismo…

Un muchacho lleno de emoción y esperanzas, se sentaba por primera vez en carrera, junto a su ídolo, su nombre era Arturo Forassiepi, y no llegó a recibir con vida a los pobres auxilios allí disponibles.

Tadeo Taddia, uno de los corredores que participaron en aquella carrera, logró frenar a tiempo su coche, cargó a un moribundo Domingo Bucci, y lo llevó hasta el hospital. Allí el Mingo, debió soportar dos días interminables de agonía, antes de lograr su descanso eterno…

Les aseguro que no exagero, si les cuento que el país se conmocionó como nunca antes por la triste noticia. Si hasta el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, el señor Federico Martinez de Hoz, decretó la prohibición de toda carrera de automóviles, motocicletas y bicicletas en todo el territorio bonaerense…

Si señores, la ligaron hasta las bicicletas..

En su despedida, uno de los oradores, comentó “Lo venció el instante adverso”

Nada más acertado, Al Mingo lo venció ese instante en el cuál, aquél 5 de marzo de 1933, dejó de ser precisamente Domingo Bucci …

Las señales de duelo se vieron incluso, en muchas estaciones de servicio, a lo largo de los caminos que el Mingo supo domar,“El sentimiento popular ha de recordarte por siempre”, decía la sentida frase, junto a la lámina del Mingo, mientras otras, directamente, enlutaban las bochas de los surtidores con trapos pintados de color negro, y en uno de estos, colgaba un cartel, cuyo mensaje, era ni más ni menos, el mejor llamado de calma y prudencia hacia todos los automovilistas:

“AUTOMOVILÍSTA, RECOJETE Y MEDITA: ¡BUCCI HA MUERTO!”

Nicolás Lucas Barón.

Espero que la espera haya valido la pena. Acompañan el final de esta nota, dos imágenes: En la primera, vemos a “La Chancha” De Soto de Domingo Bucci, y el increíble estado en el cuál quedo después de semejante accidente, y en la última imagen, una hermosa postal del Mingo, siempre sonriente, posando en su casa, junto a sus trofeos. Y creo que en verdad, debe de ser así, como todos debemos  recordarlo.BUCCI 1 BUCCI

Los espero a todos para disfrutar juntos de una nueva nota, esta vez, sobre Carlos Zatuszek, en nuestro clásico lugar de encuentro; la página web del petit museo y conservatorio de vehículos ancianos de Edgardo Omar Roglich

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SIMPLEMENTE DOMINGO BUCCI (sexta entrega)

   El famoso Hudson apodado cariñosamente como el “Bestium”, fue el auto de carreras que más satisfacciones le dio al Mingo, gracias a él, no hubo competencia en que no llegase primero.

A los mandos del “Bestium”, Domingo Bucci vence en la Copa Kade, en el Gran Premio del club Audax Córdoba, corrido en el famoso circuito mixto de la localidad de La Tablada,, en las 500 millas de Rafaela, el Gran Premio Otoño, en el circuito de Mercedes, en la carrera del Esperanza Automóvil Club, con sus 500 kilómetros de recorrido, y el Gran Premio Nacional de 1928, algo muy anhelado por él, si bien en 1926, lo había ganado al correr como acompañante del chacarero Tomás Roatta, ahora el Mingo era quien estaba al volante, y de esta manera, inscribió su nombre y apellido en la historia del Gran Premio, al convertirse en el primer corredor que lo ganó primero como acompañante, y después como piloto.

El buen sueldo de jefe de mecánicos le alcanzaba dignamente para mantener a su familia, mientras que el dinero de los premios, los ahorraba para poder hacer realidad su sueño de tener su casa propia, con un taller dentro de la misma. Así pudo lograr la compra de una hermosa propiedad en el barrio de Belgrano, con jardín interno, una amplia sala de estar, piso superior para las habitaciones, y un hermoso garaje  en el cual el Mingo mandó a construir las fosas en el piso. No le faltaba nada, había logrado el amor, una familia hermosa, y mucha fama, de la que el siempre descreía. La fama, era para él, algo así como un suceso de muy poca importancia, ya que el Mingo prefería pasar el tiempo entre el trabajo, su familia y la vida hogareña, rara vez se lo podía ver en el Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, del cual era socio, y el éxito, que no paraba de sonreírle.

El Mingo escapaba del bullicio que inevitablemente, trae la fama  al alcance de la mano, el no era de ir por las tardes a reunirse con los muchachos de “la barra”, como lo hacían Raúl Riganti, o Ernesto Hilario Blanco, entre otros ases igual de famosos por aquél tiempo, el Mingo era bien caserito, unos ricos mates con la patrona, jugar con sus dos hijos, Rolando Y Clemar, y estudiar de que manera poder lograr siempre un cachito mas de potencia, ese empujoncito extra para el motor, que en un mano a mano, hace la diferencia…

Prácticas, dibujos explicativos, fórmulas, ensayos, pruebas, más teoría, y de nuevo el ensayo, la práctica, así logró ser uno de los corredores con mas conocimientos mecánicos de la historia de nuestro automovilismo argentino.

Casi sin pensarlo, el Mingo un buen día comenzó a hacer escuela, al apadrinar al hermano de su mujer, su cuñado Eleuterio Donzino, un muchacho con mucho para dar con el volante en la mano, y que entre otros éxitos, lograría imponerse en una edición de las famosas 500 millas de Rafaela.

Para aquéllos tiempos, el Mingo era considerado como el piloto mas seguro en su estilo de conducción eficaz, y a la vez, menos arriesgada de todos los “ases” del ambiente automovilístico argentino. Su mujer, una vez declaró que “Con la forma de correr, del Mingo, el puede competir toda su vida, que nunca le va a pasar nada”…

¿Pero porqué el Mingo tenía semejante fama de seguridad  arriba del auto de carrera? Porque estudiaba durante mucho tiempo cada carrera a celebrarse, sus rivales, la forma de correr de cada uno de ellos… El Mingo se conocía de memoria la forma de manejar de todos sus colegas, lo cuál le servía para saber de antemano, según el tipo de carrera, con que tipo de estrategia y de que manera podía vencer a cada uno.

Sabedor de que uno de sus mas peligrosos rivales, era ni mas ni menos, que su compañero de equipo, Raúl Riganti, el Mingo no dudaba en que si Raúl tenía un enemigo a batir, ese era su propia impronta indomable, por eso no se trenzaban entre sí, cada uno corría “su” carrera, y al final de cuentas, la casa Hudson era la que ganaba…

El mismo Riganti contaría años después:

“Durante algunos años, formé equipo con Domingo Bucci para la casa Hudson. Él era el cerebro, marchaba desde atrás a paso firme, leyendo la carrera como nadie. Yo en cambio era la liebre, hacía el desparramo, salía primero a romper, ganaba de punta a punta, o me quedaba en el camino, y entonces desde atrás venía el Mingo. De esta manera, nos llevamos casi todas las victorias en la segunda mitad de los años veinte.”

Podríamos narrar muchas anécdotas sobre la inteligencia y sangre fría del Mingo, al momento de encontrarse en apuros, y dar en el clavo con la justa solución. Como muestra sobra con recordar como el Mingo ganó su última Copa Kade:

Estando primero, y con todo el pelotón detrás, el mal estado del camino hizo que las vibraciones fuesen mas duras que de costumbre, y que en cierto momento, el tanque de nafta se rajara en una de las uniones de los perfiles; imposible era repararlo en plena carrera, los segundos eran oro en polvo, y el combustible salía sin detenerse con cada suspiro. Es entonces que el Mingo se formuló un  par de preguntas, que el mismo se contestó en silencio con la velocidad de la luz mientras miraba fijo a la rajadura en el tanque:

“¿Cuánto combustible estoy perdiendo? ¿Cuánto combustible perdí? ¿Cuánto combustible me queda? ¿A cuantos kilómetros tengo en el camino a las estaciones de servicio? ¿Cuánto es lo máximo que me conviene cargar? Nada de pisarlo a fondo, con toquecitos de acelerador lo llevo bien ligerito en las rectas, y en las curvas despacio, porque cuantos más sacudones, mas se abre el tajo en la chapa”

Y fue así nomás, saco cuentas, armó un nuevo plan de carrera, y por supuesto, a pesar de todos los pronósticos funestos, ganó de nuevo…

Se va 1931, y el mingo decide formar parte del cambio, y al igual que otros corredores, decide comenzar a correr con motores de 8 cilindros en línea; se desvincula deportivamente de la casa Hudson, y comienza a preparar un flamante De Soto, una marca creada en 1928, y que formara parte del grupo Chrysler,

Se presenta en el Gran Premio Nacional de 1932 con su querida “Chancha”, un racer de su completa hechura, con una línea de carrocería hermosa, una perfecta mecánica, con el poder de los 8 cilindros, y un tamaño contenido: ni muy largo, ni muy corto.

Por problemas en sus antiparras, el barro del camino, ingresa en sus ojos, y a pesar de sufrir tremendo castigo en plena competencia, logra llegar segundo, detrás de Ernesto Hilario Blanco y su famoso R.E.O. Grey Rock, utilizando también, un motor de 8 cilindros en línea…

La primera carrera de automóviles corrida en un trazado totalmente asfaltado en la Capital Federal, se realizó en el verano de 1933, teniendo como recta principal, a la costanera norte.

En esta carrera, Domingo Bucci rompe todos los mandatos conocidos en este tipo de competencias, y anota como acompañante a su hijo Rolando, quien ya contaba con 14 años, y sería este, su bautismo de fuego en el automovilismo.

En La competencia, se anotaron diferentes tipos de coches, y es por este motivo, y con sobrada razón, que los organizadores ofrecieron dos categorías para la inscripción, en una, solo podrían anotarse los “pura sangre”, mientras en la otra, ingresaban todos los coches “de serie” con las preparaciones del caso. Al Mingo le tocó esa categoría, y supo llevar a su De Soto triunfador por vez primera en una carrera con todas las de la ley, cuando la idea de la construcción de un autódromo, en lo que hoy día, es la ciudad autónoma de Buenos Aires, no tenía asidero alguno.

Si señores, Domingo Bucci fue el primer piloto en ganar una carrera sobre un trazado callejero totalmente asfaltado, en lo que después sería la capital de todos los argentinos, hasta en esto, el Mingo fue pionero…

Espero que les haya gustado la anteúltima entrega sobre la vida de Domingo Bucci, En la próxima entrega, vamos a ver como por una actitud completamente incomprensible, pierde la vida el protagonista de esta increíble historia…

Los espero a todos para que juntos disfrutemos de la séptima y última entrega, en nuestro querido sitio de encuentro; la página web del petit museo y conservatorio de vehículos ancianos de Omar Roglich.DOMINGO BUSSI 2 DOMINGO BUSSI 1domingo bussi 3

 

 

DOMINGO BUSSI

Las imágenes que ilustran esta entrega, nos muestran el caudal de popularidad alcanzado por el Mingo, al ser tapa de la principal revista de deportes de América latina: “El Gráfico”.

En la primera tapa,   vemos al Mingo condecorado con flores, después de  llegar victorioso, junto a su compañero de fórmula, Raúl Riganti.  aparece Bucci posando con casco, camisa y corbata, con motivo de hacer suyo, el Gran Premio Nacional de 1928.

En la segunda tapa, lo vemos al Mingo con el “Bestium” sin carenar, haciendo suyas, las 500 millas de Rafaela, mientras en el segundo puesto llega su amigo Carlos Zatuszek con su Mercedes-Benz .

En la tercera tapa, lo vemos posando sonriente junto a una rueda de repuesto, mientras detrás de su figura, asoma una enorme multitud jubilosa, festejando la victoria del Mingo en los 500 kilómetros de la competencia de Esperanza (Santa Fe)

Y en la última imagen,  aparece Bucci posando con casco, camisa y corbata, con motivo de hacer suyo, el Gran Premio Nacional de 1928.

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AUTOCLASICA 2014

?Podés ir a AUTOCLASICA todas las veces que quieras, siempre te va a sorprender. ?Este año se agregaron varias novedades, destacándose que sólo llovió el dia de la inauguración!
Gente como nunca.
En esa forma pudimos disfrutar de una jornada excepcional. Autos, motos, motores a vapor, hermosas chicas!, viandantes ataviados con ropa de época, monopostos en exhibición rugiendo en vivo, modelos en escala, coleccionistas, autos conocidos o totalmente desconocidos impensados, locuras totales como un cuatri motor V8!, cupecitas, prototipos, pilotos, mecánicos y preparadores en vivo charlando con el público, revistas, libros, joyas mecánicas de principios del automóvil, réplicas, autojunble, todo lo que puede interesar a un entusiasta y también a un profano.
Además, los amigos, con quienes en muchos casos mantenemos contacto todo el año pero solo nos vemos en la muestra mas grande Sudamérica de vehículos ancianos, clásicos, antiguos o de colección.
AUTOCLASICA ES SENSACIONAL, y este año no fue excepción.
No se puede creer que haya que esperar otro año para disfrutar de nuevo, si te la perdiste lo que aquí reflejamos no será nada mas que para que pienses que a la próxima no  podés faltar, si fuiste te recordamos algo de lo que vivimos.
FOTOS: Alejandro Miguel Balboni-Alberto Schachner-Bocha Balboniresized_DSC09384[1] resized_DSC09401[1] resized_DSC09402[1] resized_DSC09409[1] resized_DSC09418[1] resized_DSC09425[1] resized_DSC09426[1] resized_DSC09427[1] resized_DSC09433[1] resized_DSC09447[1] resized_DSC09448[1] resized_DSC09449[1] resized_DSC09451[1] resized_DSC09453[1] resized_DSC09457[1] resized_DSC09460[1] resized_DSC09462[1] resized_DSC09467[1] resized_DSC09485[1] resized_DSC09495[1] resized_DSC09522[1] resized_DSC09533[1] resized_DSC09535[1] resized_DSC09546_-_copia[1] resized_DSC09549_-_copia[1] resized_DSC09559_-_copia[1] resized_DSC09566_-_copia[1] resized_DSC09567_-_copia[1] resized_DSC09568_-_copia[1] resized_DSC09570[1] resized_DSC09579_-_copia[1] resized_DSC09581_-_copia[1] resized_DSC09588_-_copia[1] resized_DSC09590_-_copia[1] resized_DSC09602_-_copia[1] resized_DSC09607_-_copia[1] resized_DSC09622_-_copia[1] resized_DSC09633_-_copia[1] resized_DSC09650_-_copia[1] resized_DSC09689_-_copia[1] resized_DSC09693_-_copia[1] resized_DSC09698_-_copia[1] resized_DSC09706_-_copia[1] resized_Lancia_spider[1] resized_DSC09663_-_copia[1]

 

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EN LAS TRESCIENTAS MILLAS DE SANTA FE, POR LOS CAMINOS DE DOMINGO BUCCI

ESPERANZA AUTOMÓVIL CLUB presentó un equipo con dos automóviles en la competencia evocativa en homenaje a Domingo Bucci, dos veces ganador en el circuito del ESPERANZA AUTOMOVIL CLUB
Domingo Bucci nació en San Carlos, luego vivió en Zenón Pereyra, desde muy chico sintió atracción  por los motores, los autos y los aviones, así comenzó a intervenir en las primera carreras en la zona, con autos que él mismo preparaba, hasta convertirse en calificado e infaltable competidor en las carreras de todo el país, ese andar lo trajo a Esperanza a participar de las carreras del ESPERANZA AUTOMOVIL CLUB, donde con HUDSON ganó en en 1927 y 1928. En 1933 interviniendo en un carrera en la provincia de Buenos Aires, Mingo Bucci, falleció en un trágico accidente junto  su acompañante.nuevo-3 Equipo EAC
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